Hexen, la época del caos

En ésa época, Tremere ya era un poderoso ser. Gracias a su convicción y a sus logros, se había convertido en la reencarnación de diós (o algo parecido). Había transcendido a un ente totalmente diferente, y lo único que quedaba de su antiguo «yo» eran todos los recuerdos y los sentimientos hacia las personas que aún seguían existiendo después de tanto tiempo.

Cuando Tremere y sus concubinas volvieron de su viaje astral, el mundo había cambiado. Sus aliados ahora mantenían posturas totalmente diferentes que antes, y ni siquiera su presencia parecía poderlos unir. Después de tantos siglos, se habían hecho con el poder de la galaxia y había pocos sitios que no pudieran controlar.

Pero no era el control ni el poder que habían conseguido sus antiguos más cercanos por lo que Tremere tuvo que dar un golpe en la realidad para recordar los antiguos tiempos: era porque ahora ellos apenas tenían sentimientos hacia los demás y se habían convertido en monstruos obsesivos sin piedad ni miramientos.

Así pues, Tremere tuvo que influir en la realidad y separarlos a todos en reinos individuales para que un día lograsen recordar quienes eran.

Tremere, creó un país, un sitio en dónde todas las razas podrían vivir en harmonía. Con los ideales que Caín usó en sus ciudades y siguiendo sus consejos, ergió un nuevo continente al que lo llamó Avalon. En ésa tierra, ergió con ayuda de los Excellion una torre en la que iba a ser el nuevo hogar de la familia. Tremere, sus antiguos allegados, sus concubinas y sus descendientes se trasladaron a ésa tierra prometida creada a través de una misteriosa tecnología.

En ésa tierra, Tremere concebió a su primer hijo.

 

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