La armonía del caos

Conforme huía se acordó de todos sus amigos que habrían llegado para ver la prueba, y se preguntó cómo se encontrarían. Decidió que antes de alejarse del lugar, pasaría por la zona de espectadores para ver como estaban. Dicha zona se encontraba más alejada del centro de la prueba de donde se encontraban ellos, por lo que estaba convencido de que estarían bien.

En el momento de la explosión, Tania y compañía habían encontrado a su hija. La encontraron jugando absorta con una muñeca, ignorante de la preocupación de su madre. Ocurrida ya la explosión, el sentido común dictaba alejarse lo máximo posible, pero Tania había dejado a su otra hija con el resto de sus amigos.

Todo el grupo acabó congregándose en el mismo lugar. De entro de la esfera comenzaron a salir unos seres deformes, aberraciones de la naturaleza, que esta castigaba arrebatándoles la vida a los pocos metros de cruzar el portal. Ni siquiera Dante había imaginado un espectáculo tan cruel y sádico, del gusto de las mentes más perturbadas. Marc estaba sorprendido de la cantidad de gente que había ido a ver el espectáculo. Muchos de ellos distaban mucho de considerarse amigos y se tendrían que conformar con el adjetivo “conocidos”.

Al ver llegar a Marc, Elena se lanzó a sus brazos con un suspiro de alivio, pero nada más tocarle su rostro mostro una seria preocupación.

–          Estas congelado. Te vas a desmayar con una tensión tan baja.

–          Me encuentro perfectamente, dadas las circunstancias. – Respondió Marc – Tenemos que abandonar la zona lo antes posible.

–          ¿Qué ha pasado? ¿Qué son esas cosas? – Preguntaba Kevin-

–          No lo sé. – Contesto Marc absorto. – Pero tengo el convencimiento que no los vamos a olvidar fácilmente. Será mejor que cada cual se vaya a su casa. Tengo que meditar sobre lo que ha ocurrido.

La idea les pareció razonable, y solo permanecieron juntos hasta llegar al aparcamiento. Marc desconocía si faltaba alguno de sus amigos, pero el resto del grupo no parecía demasiado preocupado por el tema, por lo que lo dejó estar. Mañana tendría una reunión en el trabajo para aclarar lo ocurrido.

–          Espero que los militares sean capaces de arreglar este desastre. – Decía Marc sin darse cuenta de que pronunciaba dichas palabras en voz alta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*