La armonía del caos

El combate duró unos minutos, entre los cuales el grupo se esforzó por qué no le capturase el segundo tentáculo, dando la victoria al demonio. Este mutiló cruelmente el tentáculo hasta un punto en el que no habría sido capaz de coger nada. Al finalizar la batalla el demonio se giró hacia donde se hallaban sus próximas víctimas y estos pudieron ver horrorizados el ser como se preparaba para atacar, mientras que unos metros más atrás vieron aparecer a Nuria con Maica. La pequeña, sollozando, vio a su madre y lanzo un grito para que ella fuese en su auxilio.

–          ¡¡¡MAMAAAAAAAAA!!!!

El pasillo comenzó a deshacerse, como si estuviera formado con trocitos de papel llevados por el viento. El demonio, ya listo para asestar el golpe, recibió un fuerte golpe por la espalda lanzándolo contra el grupo. Pero antes de impactar contra ellos se estrelló contra lo que parecía una pared gelatinosa e invisible. La mitad del cuerpo del ser, había sobrepasado ese extraño muro y descendía lentamente inconsciente y durante el descenso, el grupo pudo ver como se iba transformando en su compañero Sergio.

Ninguno sabía como reaccionar. El pasillo había sido arrasado y el demonio se había convertido en su amigo. La primera que reaccionó fue la pequeña Maica, que ajena a todo lo que había sucedido se fue corriendo a los brazos de su madre.

–          ¿Qué ha sucedido? – Preguntó Speed.

–          Parece que la niña es capaz de crear una explosión sónica. Aunque lo del muro invisible no tengo explicación. Parecía una especie de campo de fuerza que seguramente alguno de nosotros hemos creado, pero en vez de impedir su avance, solo lo retrasaba un poco. – Contestó Marc asombrado.

No se pudieron quedar mucho tiempo a debatir, pues el segundo tentáculo aún les intentaba atrapar. Aún confusos se dirigieron a la salida lo más rapido que pudieron.

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