No humano 2

  • Pues que tengáis suerte.
  • Bueno tío, nos vemos.

Ante la conversación se dio cuenta de que su amigo lo miraba de forma extraña.

  • ¿Qué pasa? Si ya sé que ha mostrado algo de interés. Tranquilo, no soy un chaquetero.
  • No es chaquetero, no.
  • Yo ya me lo conozco esto. Ahora muestra un poco de interés pero realmente sigue siendo el mismo cabrón que siempre.
  • No sé, tío.
  • No pasa nada. En el fondo estamos juntos desde pequeños.
  • Ya, bueno, mientras no me meta en problemas no pasa nada, pero seguro que se ha acercado a mi por interés.
  • Yo creo que no. Y entonces por qué nunca se acercó cuando estábamos ahí jugando a cartas.
  • Bueno, porque ahora estamos en el bar. Lo raro es venir aquí.
  • También es verdad.

Carlos notó que Daniel estaba mirando a alguien de reojo y se dio cuenta de que se trataba de una chica.

  • Vaya, parece que a alguien se le han despertado las hormonas.
  • Venga, venga. Es imposible. Dicen que está saliendo con Borja.
  • Chaval, todavía somos muy jóvenes para tener una pareja estable. Bueno, en mi caso sí porque lleva un bombo mío, pero ella antes de que acabe los estudios habrá cambiado como tres o cuatro veces de novio.
  • No sé yo, tío.
  • ¿Te acuerdas de la chica que me gustaba a mi? Pensaba que estaba predestinado a ella. Fíjate tu, al final acabé con otra. Te puedo asegurar que con la que he acabado es mucho mejor.
  • Ya tío, pero tú tienes suerte.
  • No tío, me lo he currado. Me lo he currado mucho. No te pienses que esto – Señalando Carlos a su musculado cuerpo – ha sido un regalito venido del cielo.

Los dos amigos deciden regresar del bar ya que se acercaba la hora de volver a clase.

Ya en clase de gimnasia comenzó a darse cuenta de que en el colegio no había nadie más fuerte que él, ni remotamente. También notó que era el centro de atención de todo el mundo. Había escuchado rumores que circulaban referente a él. Los ejercicios le resultaron muy sencillos. Futbol, baloncesto y otros deportes estaban controlados. Incluso recibió la felicitación del profesor.

A la salida del colegio se encontró un par de compañeros peleándose. Uno de ellos era uno de los franceses que se habían incorporado al colegio durante su ausencia. Sin embargo Carlos los ignoró y continuó su camino a casa. Viajó con su amigo Daniel. Al llegar se dio cuenta de que Francine no estaba, solo su madre.

  • ¿Está tu novia?
  • Me parece que aún no ha llegado. Mama, ¿Dónde está Francine?
  • Se ha ido a comprar.
  • ¿Se ha ido sola?
  • Ha ido con Laura.

Los dos amigos se fueron a buscarlas y las encontraron en un hipermercado.

  • ¿Qué tal? Es difícil, últimamente, contactar contigo. – Preguntó Carlos a su hermano.
  • Estoy muy atareada. Últimamente piso poco la casa.
  • Vale pero me gustaría hablar contigo cuando tengas algún momento.
  • Más tarde. Hoy estaré por aquí.
  • ¿Y Francine por donde anda?
  • Está en los helados.

Carlos fue a ver a su amada. La encontró mirando una lista de la compra mientras buscaba algún producto. El hexen se acercó por detrás y tapándole los ojos le dijo.

  • ¿Quién soy?
  • Un insecto de tres metros.
  • Eres cruel. – Le contestó seriamente a lo que ella sonrió y para hacer las paces lo besó. – ¿Qué tal? Hemos venido a haceros una visita.

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