No humano 2

El Hexen utilizó su saber de hielo para crear una serie de cadenas para bloquear el movimiento de su hermana. Sin embargo, antes de que pudiese hacerlo varías gigantescas púas surgieron de la espalda de ella atravesándole.
Al darse cuenta de que la presa le ocasionaría más daño, Carlos soltó a su hermana.
– Está bien. Me rindo.
Al decirlo se dio cuenta de que en la situación en la que se encontraba Laura no dejaría hasta cumplir su objetivo y este sería vencerle a él. Intentar sacarla de su lado oscuro sería peligroso para su mente y podría ocasionarle trastornos mentales. Era el riesgo que corría el que utilizaba dicho poder.
– Me rindo.
Repitió, como si la primera vez no hubiese bastado. Laura le miro extrañado sin entender que pasaba. Debía esperar más resistencia por su parte. Comenzó a deambular sin rumbo y sin propósito hasta que al cabo de un rato salió de dicho estado. Ninguno de los dos se dijo nada y regresaron al mundo real.
Llegó el fin de semana y fueron Carlos y Francine a ver a su descendiente Lucie, la cual había traído del futuro. Utilizaron la nave espacial para recogerla y fueron al cine a ver una película de ciencia ficción. Lucie y sus hijos se asombraron al comprender las diferencias que había entre el verdadero futuro y el que la sociedad presente creía que sería.
Al regreso la nave perdió el control y se desvió de su rumbo.
– Amo, amo. La nave está reaccionando sola. No me obedece. – Indicó Virgilio.
– ¿Qué es lo que ocurre?
– Alguien la está controlando desde fuera.
– Voy a entrar.
– No lo haga. La nave es peligrosa. No obedece.
– Precisamente por eso. Tengo que saber que ocurre.
Carlos tenía aún conectado el dispositivo que le había implantado la nave en el cuello. Lo activó y se concentró en entrar. Inmediatamente apareció en un páramo desolado. Había encima de una colina un árbol moribundo y a sus pies, de rodillas, una muchacha llorando.
– ¿Qué es lo que ocurre? ¿Por qué me has traído aquí? – Preguntó el Hexen entendiendo que la muchacha se trataba de la consciencia de la nave. No era la primera vez que estaba dentro pero siempre se había mostrado el paisaje con mucha más vitalidad de la que veía en ese momento.
– ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? – Se levantó la muchacha y se giró hacia él mostrando un rostro demacrado.
Antes de que pudiese contestar la muchacha cogió al joven del cuello y lo levanto fácilmente mientras presionaba intentando estrangularle. Carlos no podía respirar e intentaba inútilmente entender lo que ocurría. Casi por instinto toco el dispositivo del cuello y desactivó el enlace regresando inmediatamente a la nave. Tosió asustado intentando recuperar el aire.
– Ha intentado matarme. La nave ha intentado matarme. ¿Qué ocurre?
– Amo. El escáner indica que hay algo abajo.
Por primera vez decidió mirar donde le había llevado la nave. Se hallaban en medio del océano y mirasen donde mirasen solo veían azul. Sin embargo, el escáner indicaba que debajo de la superficie había una estructura, una edificación alargada con forma de gigantesca torre.
– Virgilio, ¿quién tiene acceso a los controles de la nave?
– Solo usted amo y yo.
– Y tú no has sido.
– Y tú tampoco. – Intervino Francine.
– Eso no lo sabes. Sospecho que ha sido una de mis versiones del futuro que quieren que descubra algo.
– ¿Por qué tienes que ser tú? ¿Por qué no puede ser otro? – Preguntó sollozando Francine.
– Amo, el registro indica que has sido usted quien nos ha traído aquí. – Afirmó corroborando la suposición del Hexen.
– Eso explicaría porque la nave me ha atacado a mí. Se intentaba defender. Virgilio, desciende. Vamos a ver de qué se trata. Si alguno de mis yos del futuro nos ha traído aquí debe de tratarse de algo importante. Descendamos.
Ignorando las suplicas de Francine y Lucy la nave descendió y se sumergió bajo el agua. Continuó descendiendo hasta que encontró una gigantesca torre. Dicho edificio era idéntico al que había visto en el sueño inducido por la reina.
– En esa torre gobernaban nuestros reyes. – Dijo sin pensar Carlos. No se dio cuenta de que nadie de su raza había vuelto a ver la torre nunca y ellos eran los primeros en siglos.
– Noto un gran poder dentro de la torre. – Dijo Francine. – Nunca había sentido tanto poder, sin embargo, es oscuro. Es maligno. Carlos, regresemos por favor. Tengo miedo.
– Voy a salir. – Respondió ignorando su suplica y el hecho de que estaba a punto de ponerse a llorar.
– Amo, prepararé un traje.
– No hace falta. Mi segundo dote me permite respirar bajo el agua.
Utilizando la misma entrada de la nave, Carlos salió. Al estar la entrada justo debajo del vehículo no existía el problema de que entrase agua. Una vez fuera nadó hacia la torre.
– Amo, amo. Su enlace en la nave nos permite ver y escuchar lo mismo que escucha usted. No le dejaremos solo.
– Gracias Virgilio.
A pesar de las preocupaciones de sus acompañantes, el Hexen se sentía bastante tranquilo. Si habían programado a la nave para que parase allí no sería para matarlo, sino para mostrarle algo importante, de eso estaba seguro. Mientras nadaba divisó una luz en las profundidades. No le hacía falta acercarse para saber que se trataba de un pez abisal. Por la intensidad de la luz debía ser inmenso, un verdadero monstruo marino. Invocó una serpiente marina con muchas espinas y la envió. El pez podría convertirse en un problema y requería de tranquilidad para investigar la torre, mientras tanto se entretendría con su criatura. Tampoco quería acabar con el animal, ya que era el guardián de la torre y, si lo que había dentro era tan poderoso y maligno como parecía, prefería que esta siguiese teniendo guardián.
Entró en la torre por una ventana y dejo de escuchar la conversación de sus acompañantes. Las paredes de la estructura interferían con la señal. Tampoco le preocupó esto y siguió explorando. Al intentar recordar el sueño descubrió que la sala del trono estaba en la parte más alta. Siguió subiendo atravesando grandes salas y lo que en su momento debieron ser impresionantes jardines. A medida que avanzaba él también sintió que se acercaba a una poderosa fuerza oscura, sin embargo, justo antes de entrar en la sala del trono se topó con una barrera. Varias veces intentó franquear la barrera sin éxito, aunque pudo ver un símbolo que le recordaba al de una araña. Finalmente regresó a la nave convencido de que la barrera impediría el paso a cualquiera que quisiese entrar o salir.
Regresó a la nave y después de informar de lo que había visto y dejar a Lucy en su casa se dirigió al trabajo. Ya llegaba tarde y tuvo que soportar una fuerte amonestación por parte de una de sus jefas ya que hacía poco que había comenzado. La noche fue aburrida hasta que entró una extraña mujer. Su pelo era blanco, su piel azulada y poseía unas largas y puntiagudas orejas. Estaba claro que no era humana. Vestía un precioso vestido blanco con una corona hecha de hielo y la escoltaban cuatro fantasmas con armadura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*