No humano 2

  • Ya está. Ya lo tengo. Se cómo se puede hacer la transformación. Preparar los sujetos de prueba. Empezaremos ya mismo. Ahora me dirijo hacia allí.

Colgó el teléfono y recogió las hojas como el sobre del suelo e introduce las hojas como pudo. Finalmente le miró.

  • Ah, sí. – Se sacó doscientos euros del bolso y se los entregó al Hexen, pero él no los cogió.
  • Solo me interesa saber que le debo decir a Urajara.
  • Todo bien.
  • Gracias. – Con una leve reverencia y se fue sin el dinero.

Mientras se marchaba no podía dejar de pensar en la situación. Estaba seguro de que su actitud habría sido más sumisa si hubiese sabido quien era él, al menos eso creía. En el regreso utilizó el metro en vez de sus alas y recuperó su traje de dependiente. Pudo llegar a la tienda sin percances y se lo comunicó a su jefe.

  • ¿Has podido encontrarla? Muy bien hecho.
  • Me ha dicho que todo está bien.
  • Perfecto. Uff, más trabajos como este y de aquí poco podremos abrir otra sucursal. Ven, tengo más trabajo para ti.

La siguiente tarea consistió en ordenar un par de cajas. Mientras trabajaba un coche se detuvo delante de la tienda, lo que hizo que dejase sus quehaceres y se dirigiese al mostrador. Del vehículo bajan tres hombres.

  • Joder, tío. Otra vez la misma mierda. – Dijo uno de ellos mientras entraban en la tienda. Debía tener unos veinticinco años. – Juno, Juno, ¿Dónde estás?
  • Perdone señores, ¿en qué les puedo atender?
  • Ah, tu eres el nuevo. ¡Juno!
  • Que si, joder, ya vengo.

Los otros dos hombres eran uno poco mayores del que había hablado. Uno de ellos vestía con una capa negra. Al fijarse notó que su capa estaba formada por cucarachas y no por tela. Eran bichos enormes. También se fijó en que estaba muy bien armado, con una espada y un rifle, aunque las cucarachas las intentan ocultar. Carlos no pudo evitar hacer un gesto de asco al verlo.

El último se trataba de un gigante de dos metros diez, muy musculado. Vestía con un extraño cinturón lleno de gadgets.

El parlanchín también iba armado con pistolas.

  • Ah. Ya estáis aquí. ¿Cómo ha ido? – Les preguntó Juno.
  • No ha ido del todo bien. Hemos tenido muchos problemas.
  • ¿Qué ha pasado?
  • Tenían mucha más resistencia. No hemos podido conseguirlo. Ya que hemos intentado pasar desapercibidos creo que no nos han detectado. Lo intentaremos mañana, pero necesitamos un Velo de Fever.
  • Está bien. Te lo daré para mañana. Seguro que no os han detectado, ¿no?
  • No, no nos han detectado. Estoy convencido.
  • Bien, Urajara está arriba. ¿Queréis hablar con él?
  • No. Estamos aquí solo de paso. Tenemos unos asuntos pendientes.
  • Está bien. Esperaremos hasta mañana. A ver cómo están los críos.
  • Que vaya bien chicos.

Después de irse tanto Juno como Carlos volvieron a sus quehaceres hasta que horas más tarde bajo Urajara.

  • Así que te han dicho que todo perfecto. Me alegro. Teníamos cierta prisa en entregar la información. Celebro que lo hayas conseguido.
  • No era para tanto.
  • Bueno, no pasa nada. – Dijo yéndose de la tienda.
  • ¿No está más raro que de costumbre? – Preguntó a Juno cuando su jefe hubo ido.
  • Es que algunas cosas van mal.
  • ¿Solo algunas? – Preguntó riéndose.
  • Si, algunas. Pero son de menor importancia para nosotros. Lo que pasa es que a él le preocupan bastante.
  • Se tendría que relajar un poco. – Dijo sin tener en cuenta de que él era incapaz de relajarse. – Total, el mundo no va a ser destruido. Aún.
  • Si no lo controlamos acabará destruyéndose. ¿Qué tal el día? ¿Has tenido alguna complicación? No ¿verdad?
  • No. Ninguna. – Carlos notó que Juno estaba distante, como si tuviese la mente en otros asuntos. – Ya ha terminado mi turno, ¿no?
  • ¿Sí? ¿Ya?
  • Si. Debería dormir un poco antes de ir a clase mañana. O, mejor dicho, hoy.
  • Si. Hoy ha sido un día extraño. Toma. – Dijo dándole unas pastillas.
  • ¿Y esto?
  • Tomate una. No necesitarás dormir tanto. Pero solo hoy.
  • Si ya prácticamente no duermo. – Dijo devolviéndosela. – Solo faltaría que me tomase algo para no dormir.

Al regresar a su casa encontró que todos estaban acostados, sin embargo, de la habitación de su hermana salía una luz debajo de la puerta.

  • ¿Estás despierta? – Dijo picando a la puerta. En respuesta esta se abrió. – ¿Qué es? ¿Un nuevo saber?
  • No. No puedo dormir.
  • Ya somos dos. ¿Quieres contarme algo? ¿Hay algo que te preocupe?

Mientras la miraba se dio cuenta de que el cuerpo de su hermana estaba cubierto de cardenales.

  • Sabes que me puedes contar cualquier cosa.
  • Es que … ayer no pude controlarme.
  • ¿Te refieres a lo del dark side?
  • No. Estaba con Sonia. Se estaba peleando con el novio así que me metí en medio. Intenté defenderla. Pero ese imbécil comenzó a ponerse violento. No sé qué pasó. En un momento se transformó.
  • ¿Él se transformó? ¿En qué?
  • En una bestia.
  • Sería un hombre lobo.

Laura se puso a llorar y como respuesta su hermano la abrazó.

  • No te esperabas que el novio de tu amiga no fuese normal. ¿Y qué paso?
  • Sonia está en coma. Empezó a enloquecer. Intenté protegerla, pero no había manera, así que tuve que transformarme.
  • Tranquila. Hiciste lo correcto. Si solo está en coma se recuperará.
  • Se volvió loco. Tuvimos que huir de allí. No paraba de chillar. Se volvió loca cuando le vio. Cuando me vio a mí se desmayó.
  • Hay una cosa que tienes que saber. La transformación de los hombres lobo a los humanos les afecta bastante. Nuestra transformación les afecta, pero la de los hombres lobo es especial. Muchos humanos se vuelven locos cuando los ven.
  • Me atacó. No sabía dónde ir, así que fui a casa de la tía. No paraba de sangrar.
  • No te tendrías que preocupar tanto. Sobreviviste a tu primera batalla real. Eso es lo que importa. Yo me pasé el año pasado, prácticamente la mitad en coma. Cada vez que despertaba, venía alguien y me daba una tunda.
  • ¿Por qué? ¿En serio?
  • En serio.
  • ¿Mataste a alguien?
  • Si.
  • Los padres del chico han muerto.
  • ¿Del hombre lobo? ¿Quién los ha matado? ¿La tía?
  • No. Fue todo muy rápido. Se volvió loco cuando escapábamos. Sus padres aparecieron y él.
  • Es raro. Si son los padres del chico, también tendrían que ser hombres lobo.
  • Murieron.
  • No creo que estén muertos. A menos que sea un hijo adoptivo.
  • Su madre … parecía que hubieses abierto una botella de kétchup y hubieses apretado con fuerza. Le desapareció la cabeza.
  • Entonces sí que está muerta. No te preocupes por esas cosas. Estamos viviendo en una sociedad bastante nueva y últimamente las cosas parece que están locas, pero por suerte eres más fuerte de lo que te piensas.
  • La tía, cuando me acabó de curar me pegó una paliza. Como si la culpa fuera mía.

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