No humano 2

  • Yo solicité bastante más dinero, pero me dijisteis que me teníais que poner a prueba. Así que supongo que esto forma parte de mi periodo de prueba.
  • Si. Hay un periodo de prueba de unos dos años. No te vamos a despedir porque no sepas lidiar con un par de cadáveres o porque se te escape alguna de las hermanas. ¿Y qué piensas de los Changelings?
  • Son muy divertidos. Es la raza que más me gusta. Urajara es el primer mago que conozco. Los Changelings son la chispa de la vida. Después diría que los más divertidos son los hombres lobo y los vampiros los últimos. A los Hexen les sobra la soberbia.
  • Cada raza sobrenatural tiene sus pros y sus contras. En general son bastante parecidos todos, pero siempre hay excepciones. A mí los que mejor me caen son los magos. Parece que son humanos e intentan esforzarse en todo aquello que hacen.

Estuvieron un rato hablando de las diversas razas hasta que se despidieron. Carlos tenía que madrugar al día siguiente y le quedaban pocas horas que poder aprovechar.

Al día siguiente pudo levantarse a la hora, pero le costó bastante por lo poco que había dormido. Hacía ya tiempo que dormía poco y su cuerpo ya se estaba resintiendo. Una vez en clase se dio cuenta de que el ambiente había cambiado. Todos se comportaban y las personas que antes no escuchaban en clase lo hacían, incluso en matemáticas. Al darse la vuelta vio que los más gamberros del aula se estaban portando bien. Al salir de clase tuvo una conversación con Daniel sobre matemáticas, en vez de cartas de magic.

A las cinco ya estaba en el parque. La chica vino acompañada por dos chicos con aspecto de delincuentes. Esto hacía que el joven se plantease si había hecho bien de venir.

  • No voy a estar mucho rato. Solo quiero ver como está.
  • Hey, tía. – Dijo uno. – A ver cuando viene la Paula.
  • Está a punto de venir. ¿Queréis esperar?
  • Joder, tía. Que es tarde ya. Vámonos ya.
  • Jose, espérate un rato.
  • Me cago en la puta. Que se nos va a hacer tarde, joder.
  • Venga, venga. No pasa nada. – Dijo el otro chico.
  • Ya, pero … Diez minutos y ya.
  • No entiendo. Luego pasaré por su casa. – Dijo la muchacha.
  • Yo que sé. Se habrá tropezado con la ducha. Yo que sé.

El trayecto hacia la casa del Hexen fue incómodo para Carlos, quien se sentía avergonzado por el comportamiento de sus acompañantes. Su ropa y sus modales destacaban bastante en el pequeño grupo. En el metro le preguntaron.

  • Tú sabes lo que le hicieron, ¿no?
  • Si.
  • Le dispararon, ¿no? Seguro que ha sido el Bobby. Seguro que ha sido el Bobby.
  • A mí me es igual quien haya sido. La pregunta es ¿Quién hace que no vuelva?
  • La puta, que lo tienen ahí, joder. Quieren que cante, joder. Me cago en la puta.
  • ¿Cómo va a ser el Bobby? Está en otro rollo. Además, no tenía nada con él.
  • Ya tío, es que, si no, ¿Quién va a ser?
  • La mafia, tio, la mafia, joder.

Una vez fuera del metro se metieron por unas callejuelas. Durante el trayecto el Hexen se percató de que dos hombres les seguían.

  • Parece que llamamos bastante la atención.
  • Shiii. – Le indico que se callase la muchacha.

Los dos acompañantes se retrasaron mientras que Carlos prosiguió con la chica. Un poco más tarde se fueron corriendo en dirección contraria a ellos mientras que los dos hombres les perseguían.

  • Parece que tus amigos necesitan ayuda.
  • No, no, no. No nos metamos. Vayamos al sitio.

Llegaron al bloque y subieron al tercer piso. Sin embargo, la puerta del rellano estaba cerrada y con una cinta de policía que indicaba que estaba prohibido entrar.

  • ¿Puedes abrir puertas?
  • ¿Por qué te piensas que he traído a mis amigos? Deberíamos esperarles. Subamos un piso más.

El Hexen pensó que si había establecido un vínculo empático con el joven que buscaban, quizás pudiese comunicarse telepáticamente con él. Se concentró en crear la conexión, pero por más que se esforzaba no lo logró. Al final se dio por vencido y tuvieron que esperar unos veinte minutos antes de que apareciese los otros dos muchachos.

Tardaron poco en forzar la cerradura y ya dentro vieron que el piso estaba completamente revuelto. Los papeles y el material universitario estaban en el suelo, los cuadros rotos … y sin rastro del Hexen. En uno de los cuadros se podía ver al joven con la novia.

  • Supongo que esto no lo ha hecho él.
  • ¿Qué coño ha pasado aquí? – Dijo uno de los acompañantes.
  • Esto ha sido la poli, seguro. Están en el ajo. Trabajan para Bobby.
  • No sé, tío. ¿Tú tienes idea de lo que estaban buscando? – Le preguntó a la muchacha.
  • No sé. No tengo ni idea.
  • Tranquila. Piénsalo bien. – Insistió Carlos. – Si lo tuviesen, no se tomarían las molestias de desordenar la casa. El que haya registrado no lo tiene.
  • ¿Qué coño buscaban?
  • No lo vamos a saber. La única forma de que lo supiéramos sería que estuviese aquí.
  • ¿Para quién traficaba? – Preguntó la novia.
  • Siempre cambiaba de proveedor.
  • Entonces debía ser ese Xuzo, joder.
  • Entonces quien estaba buscando, debía ser ese otro. El sandalia. Era el sandalia, ¿no? Tío. Es el sandalia, tío. Jodeeeerrrr.

Mientras registraban, Carlos vio un collar con un símbolo que le resultaba conocido. Disimuladamente lo envió a su dimensión interior.

  • ¿Has encontrado algo? – Le preguntaron.
  • No.
  • Me huele mal esto. Me huele muy mal. Ven. Quiero enseñarte algo.

Le mostró que en una de las paredes había manchas de pólvora. Sin embargo, no había rastro de sangre.

  • Quizás él estuvo aquí, le dispararon, pero consiguió huir.
  • La ventana está cerrada. A lo mejor … espera, es imposible. Son tres pisos abajo.
  • Anda. Tengo un tío que saltó de un cuarto piso y no le pasó naaa.
  • Desconocemos en qué situación se encontraba en ese momento. ¿Tu novio tiene algún sitio donde vaya normalmente a refugiarse de los demás? ¿O algún lugar secreto donde os veíais?
  • Algún sitio donde le guste ir. Que se sienta cómodo.
  • Al bar. Hay un bar.
  • Pues no me parece mala idea ir allí.
  • Ha sido la poli, estoy seguro. ¿Quién más sino? Han ido a saco, tío.
  • Vale, supongamos que ha sido la poli. ¿Y qué?
  • Po tío. Trabajan pa Bobby tío. Te lo estoy diciendo.
  • Nos piramos. – Les dijo uno de los acompañantes. Mostraba enojo en su rostro. – Tranquila. No pasa nada. Lo encontraremos.
  • Nosotros nos vamos a ir también. Aquí no pintamos nada. – Les respondió Carlos. – Estoy convencido que vuestro amigo estaba aquí. Alguien le atacó y huyó y ahora se está escondiendo.

Dicho esto, se dirigieron al bar que se había mencionado, sin embargo, el tiempo se les echaba encima.

  • Se que lo estás pasando mal, pero debería volver, sino me voy a meter en un buen lio. – Le dijo el Hexen temiendo por su empleo. – Si te parece lo dejamos para mañana.

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