No humano 2

  • Yo iré igualmente. Gracias.
  • Ya sabes donde trabajo, por si tienes algún problema. Tranquila. Seguro que está bien.

Primero se fue a su casa, ya que necesitaba recoger la cena. Allí se encontró a Francine y a Laura. Les informó de lo que había descubierto hablando con la profesora. Decidieron que consultarían a un adivinador para averiguar dónde estaba la amiga de su hermana.

Después en vez de ir a trabajar, se fueron Francine y Carlos a ver a un Changeling conocido como el Doctor. Ella no se encontraba bien y estaba preocupada por el feto. Veinte minutos después llegaron a la consulta. Un hombre bajito y regordete les atendió.

  • A ver. ¿Qué tenemos aquí? Pasad. Os estaba esperando.

Le realizó una revisión y con lo resultados la conversación continuó.

  • Ahora lo que usted necesita es reposo.
  • Ya sabes, descansar. – Le recriminó Carlos. – Nada de irse a comprar muebles.
  • Si, pero no podemos. Escucha. Necesitamos de alguien que nos ayude. Necesitamos a alguien con adivinación. ¿Conoces a alguien? – Preguntó al doctor.
  • ¿Qué?
  • No me vengas con tonterías. Sabemos que eres Changeling. Y yo también. Estamos en apuros. Necesitamos a un vidente.
  • Lo mejor es seguirle la corriente. Es muy cabezona cuando se pone así.
  • Bueno, he podido notar que tu también eres como yo, pero…
  • Basta de formalidades. Estamos verdaderamenteen apuros. Por favor.
  • Vale, vale. Espera. Conozco a un tipo que tiene ese arte. Pero no es muy buen tipo.
  • ¿Solo uno? Seguro que hay más gente que conoces.
  • Si, pero no tan bueno como ese.
  • ¿Y cuánto vale?
  • No lo sé exactamente. Pero te puedo decir dónde encontrarlo.

Les dio las indicaciones que necesitaban para encontrarlo en el Ensueño. Incluso les llegó a hacer un mapa de la zona, marcando donde vivía.

  • Supongo que me aclararé. – Dijo Carlos, que ya le habían asignado la tarea de buscarlo.
  • Yo no puedo entrar ahora. – Se lamentó Francine. – Deberé encantarte. Y también encantaré a tu hermana. He podido recolectar glamour estos días.
  • No hagas nada peligroso para el bebé.
  • Volvamos a casa. Muchas gracias doctor.
  • La factura la po…
  • Muchas gracias doctor.
  • ¿Cuánto le debemos? – Suspiró el Hexen.
  • Nada. La visita son veinte euros pero …
  • Doctor, cuando tenga el hijo ya le pagaremos.
  • A ver. ¿Qué quieres? ¿Qué te trate un médico contento o uno enfadado? – Le recriminó su pareja mientras pagaba al doctor.
  • Bueno, supongo que si esto sale bien se habrá merecido los veinte euros.

Más tarde, el trabajo, le mandaron alimentar a las tres chicas. Estaban encadenadas a la pared, y para liberarlas tenía que entrar en la jaula. Una vez dentro de ella, la cerró, puso la comida en el suelo y congeló las manos y las piernas de cada una de ellas antes de liberarlas. Sin embargo, tenía la sensación de que no les estaba afectando y que en poco tiempo se liberarían. Se apresuró, salió de la jaula y fue a hablar con Juno.

  • ¿No sería mejor tener un sistema para liberarlas sin tener que entrar en la celda?
  • ¿Por qué? ¿Les tienes miedo?
  • No sé. Si son tan poderosas como decís.
  • Son inmortales. No es que sean poderosas. Pero son inmortales.
  • Tengo la sensación de que no les afecta la magia.
  • Según lo que me ha dicho Urajara la magia parece no afectarles. De ningún tipo. La verdad es que si no estuvieran rematadamente locas pensaría que son creaciones prácticamente perfectas. Son criaturas extrañas. Solo tienen una misión. Una única misión. Cualquiera que supiese luchar podría vencerlas, pero a la larga el luchador profesional se cansaría y ellas no.
  • Entiendo. O sea que físicamente no son un peligro.
  • Urajaraestá intentandocurarlas, pero de momento no funciona. Dice que no tienen un espíritu. Son máquinas. Es lo que dice Urajara. Probablemente, en un par de horas hayan terminado de comer.

Siguió trabajando hasta que entró en la tienda un cliente. Era un hombre de larga cabellera y bien peinado. Vestía elegantemente con chaqueta. Dijo que era un vidente y que su destino era estar allí para leerle su futuro. Carlos no estaba interesado en saberlo y por dicha razón se había desecho de los diarios de sus otras realidades. Sin embargo, el vidente fue tan persistente que acabo accediendo. Su hermana llegó para visitarlo y parecía que también era necesaria para el vidente. Daba la sensación de que algo iba a ocurrir con urgencia y debían estar preparados. Juno, les indicó que había una sala donde podían realizar los rituales que considerasen necesario y se trasladaron allí.

  • Lo siento mucho, – Le dijo a Juno. – pero es importante.
  • No pasa nada. No tienes que darme explicaciones. ¿Y esta ricura?
  • Es mi hermana. Laura, Juno, Juno, Laura.
  • Hola. Tenemos un poco de prisa.
  • De acuerdo, pues pasad, pasad. ¿Queréis unos pastelitos?
  • Estaría bien.
  • Ahora os los preparo.

Mientras tanto el vidente fue preparando el ritual. Les hizo sentarse en posición flor de loto en círculo. Unas pocas velas alumbraban la habitación. A parte de ellas solo había varios símbolos arcanos que se hallaban dibujados cuando ya entraron, probablemente de antiguos rituales.

Sacó varios amuletos que guardaba en los bolsillos. Algunos los puso enfrente suyos mientras que otros los mantuvo sujetos en las manos.

  • Tu destino ha llegado. Has sido llamado por el espíritu de la Tejedora.

Los ojos del vidente se volvieron blancos y su piel palideció. Sus dedos se alargaron y sus hombros se encogieron. Les cogió las manos y Carlos las notó frías.

  • ¿Eres el destructor?
  • No. – Justo después de responderle se dio cuenta de que no estaba hablando en un idioma humano, sin embargo, entendía lo que estaba diciendo. Les estaban hablando en un lenguaje elemental. En los ojos del vidente Carlos vio reflejado una figura insectoide que le recordaba a la apariencia de una de las criaturas de sus visiones.
  • Vuelve a casa. Estamos esperándote.

Intentaba decir que no era Chanta. Que no era el destructor. Sin embargo, el mensaje no salía de su boca. Lo que pudo decir es:

  • No vamos a ir allí.
  • Debes venir. Te estamos esperando. La guerra se acabará si regresas.

Poco después el vidente regresó a su forma humana.

  • ¿Eso es verdad? – Preguntó Laura. – Debemos ir allí.
  • No sé si es verdad, pero tampoco sé si dónde están ni cómo llegar.
  • Yo os lo puedo indicar. Tengo la sensación de que se su localización. – Dijo el vidente.

A pesar de todo, Carlos no tenía ninguna intención de ir allí. Era como una pesadilla. ¿Por qué tenía que ser él? Su hermana no parecía entenderlo. También les ayudó a descubrir el paradero de la amiga de Laura. La tenían en un aparcamiento, cerca de un puerto, una de las familias que controlaban Barcelona. Esta familia la nombraron Black Hole. Se despidieron del vidente, quien les indicó que, si alguna vez necesitaban contactar con él, lo sabría y los encontraría.

Más tarde tuvo una conversación a solas con Juno. El tema de la conversación fue que Black Hole que tenía retenida a la amiga de Laura.

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