No humano 2

Carlos sentía una gran impotencia y sabía que su hermana estaba sintiendo lo mismo. Notaba que estaba cabreada con todo el mundo y sobre todo con ella misma. Por más que lo intentó, su hermano no consiguió calmar su ira.

  • Parece que papa sabe bastante de ellos. Y los de la tienda no se andan cortos. Sé que es duro, en serio.

Francine cogió de la mano a Carlos y le dijo:

  • ¿Puedo hablar contigo? – Y cuando estuvieron a solas. – Tu hermana no es una cría. Bueno, tiene cosas de cría pero, es adulta. Creo que lo que está esperando y lo que le haría ilusión que le dijeras: “vamos a rescatarla”.
  • Todavía no se lo puedo decir. No hasta que llegue mi padre con respuestas.
  • Se parece mucho a mi.
  • Las dos sois muy valientes.
  • Da igual lo que pase. Ve con ella. Dale un motivo para que confíe en ti. La he visto. Si algo le pasa a su amiga, ¿quién te piensas que se la cargará? Primero ella misma por no poder hacer nada. Y luego acabará odiando al mundo. Me gustaría acompañarte pero no puedo.
  • Supongo que eso significa que tendré que empezar a organizarme.
  • Te dejaré a Rim y a Arial. – Rim y Arial eran dos quimeras que rara vez se mostraban. Una era un pingüino y la otra un gato. – Ellas son espíritus y te podrán ayudar.  Arial es un gato y puede traspasar paredes. Y Rim puede avisarte si viene alguien.
  • Creo que seguiremos el plan de Urajara.
  • De acuerdo, pero ve con ella.

Después de la conversación fue a hablar con su hermana, quien ya se había despertado.

  • Te voy a explicar lo que vamos a hacer. Los de la tienda donde trabajo dicen que en el momento de trasportar a tu amiga la subirán en un barco. En ese momento habrá disminuido la seguridad e iremos a rescatarla. Entraremos en el barco y la sacaremos de allí. Si todavía papa no ha conseguido nada, hasta entonces, nosotros entraremos en acción. ¿Te parece bien?
  • Si.
  • El único problema es que no nos pueden reconocer.
  • Pues iremos con cuidado.
  • Está noche darán las indicaciones al personal. Te mantendré al tanto.
  • ¿Esta noche?
  • Si. Mi jefa lo está organizando todo.
  • Pero no puedo esperar a esta noche. A lo mejor es demasiado tarde.
  • Mientras no se vayan en el barco no será demasiado tarde.
  • De acuerdo.

Los dos hermanos se abrazaron. Laura lloró por impotencia.

  • Creo que si estuviese en tu situación a mí también me gustaría entrar por la fuerza. Todavía no entiendo cómo funciona este mundo, pero al parecer no es buena idea hacerlo todo por la fuerza. Tranquila, tendrás tu oportunidad para utilizar tus habilidades. Para demostrar todo lo que te ha enseñado Encarna.
  • Eso me da igual. Lo que quiero es salvarla.

El día se hizo largo para los dos, quienes esperaban que llegase ya la noche. Laura quería ir a entrenar con su tía y su hermano se propuso a acompañarla. Francine también les acompañó, ya que no debían dejarla sola cuando faltaba poco para que diese a luz.

  • ¿No tenéis colegio? – Les preguntó Encarna.
  • La cosa se ha complicado bastante.
  • Si se enterara vuestro padre.
  • Ya le dije que hoy no iría.
  • Si. Claro. Me lo creo.
  • Después se lo preguntas si quieres.
  • Ya lo creo que le preguntaré. ¿Qué estáis haciendo aquí?
  • He venido a entrenar. – Respondió Laura.

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