No humano 2

Carlos nunca habría imaginado que existiese un poder así. Todos sus poderes eran muy vistosos y, que él supiese, era el único Hexen que utilizaba el saber del hielo. Sería muy fácil descubrir quién era si lo utilizaba. Bajo la cabeza al darse cuenta de lo inútil que podía ser en esta misión. Y lo que era peor era que ponían en peligro a su madre. No había problemas con su padre, ya que él se sabía defender bien, pero no era lo mismo con su otra progenitora.

El plan consistía en rescatar a la amiga antes de que se la sacasen del país. Para ello la tenían que llevar a un barco. Ellos entrarían en el transporte esperando que la seguridad fuese menor que en su base. El camino lo harían por las alcantarillas. La mitad del trayecto fue bastante sencillo, pero en la otra mitad se encontraron con que la oscuridad era absoluta. Ya habían pensado en este evento y traían gafas de visión nocturna, pero no habían contado con Laura, por lo que llevaban una de menos. Los dos hermanos se la fueron intercambiando y tuvieron que ir agarrados de la mano para no perderse. Poco antes de llegar el grupo se separó en dos y los Hexens continuaron junto con el hombre cucaracha.

Finalmente llegaron al muelle, cerca del barco que tenían que asaltar. Era de noche.

Iban detrás del cambia formas. Su paso apenas se escuchaba, teniendo que esforzarse para percibirlo.

  • ¿Veis esas grúas?

Si que las veía. Estaban a pleno rendimiento introduciendo contenedores en el barco. Una cola de camiones esperaban su turno. También vio varias personas organizándolo todo. El barco se trataba de un petrolero, lo que le pareció extraño ya que no era el típico barco para llevar contenedores.

  • Intentaremos rodearlos por detrás.

Los obreros estaban demasiado concentrados en su tarea como para percatarse de su presencia. Con sigilo se fueron acercando a una de las grúas. De repente, el hombre cucaracha desapareció para aparecer más adelante, a unos veinte metros y comenzó a hacerles señas indicando que se detuviesen. Estaban ocultos detrás de unos contenedores. Carlos recordó que llevaba el huevo, como él llamaba al aparato que le dio Tremere, y le indico que se transformase en unas ropas como las que llevaban los obreros del sitio. Si le descubrían se pensarían que era uno de ellos.

El cambia formas se agachó y en respuesta los hermanos hicieron lo mismo.

  • ¿Qué está pasando? – Preguntó Laura, pero no obtuvo respuesta.

Esperaron unos cinco minutos. Después les dio las indicaciones para avanzar, lo que hicieron corriendo. Al llegar al contenedor donde se hallaba Swarchy.

  • Creo que el siguiente será este. Deberíamos entrar. – Les susurró señalando un agujero que había en la parte baja del contenedor.

Dentro del recinto se estaba completamente a oscuras. No veían lo que había.

  • Joder. – Soltó el hombre cucaracha. – ¿A qué huele aquí? Es mejor que no nos movamos. Agarraos a algo.

Carlos agarró la mano de su hermana y con la otra mano agarró una barra que encontró a oscuras.

  • ¿Y ahora qué? – Preguntó Laura. – ¿No nos movemos?
  • Ahora nos meterán en el barco. Supongo.

Escuchaban ruidos alrededor del contenedor.

  • Venga. Amarrad este.

Después se escucharon ruidos de cadenas.  Poco después notaron que la caja se alzaba. Fuera se escuchaban a muchas personas dando instrucciones. Finalmente notaron una sacudirá al pararse en el suelo. Dentro se comenzaron a escuchar gemidos. Algo se había despertado.

  • No estamos solos.
  • Ya lo sé.

El agujero por el que habían entrado se tapó. Después volvieron a ver luz por la apertura.

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