No humano 2

  • Seré tía. Y seré más dura que la tía.
  • Quita, quita. Que por lo que me han dicho eso no es na. No la podrás entrenar.
  • Eso dices tú, pero seguro que tiene algo raro.
  • Viniendo de mi y de mi mujer.
  • Felicidades, – Intervino el grandullón. – Pero tienes que saber que la seguridad es imposible. Se están moviendo muchas cosas. Eres un ser sobrenatural. Algún día te darás cuenta de que no hay paz.
  • No me refiero a eso. Yo ya sé que no hay paz. Lo sé mejor que nadie. Me refiero a que estos tíos en especial no vayan detrás de mi familia.
  • No te preocupes. Iréis directos a Urajara. Es una lástima lo que se está haciendo aquí. Me gustaría ayudarlos a todos, pero no podemos sacarlos.
  • Es raro. Pareces humano, pero noto algo diferente en ti.
  • ¿Sabes detectar auras?
  • Algo por el estilo.
  • Tiempo atrás me convertí en un vengador.
  • Nunca he oído hablar de esa raza.
  • Mi mujer fue asesinada por un ser sobrenatural. Un hombre lobo.
  • Lo siento.
  • Durante años he estado persiguiéndole y encontré una sociedad. Se dedica a cazar sobrenaturales. Estuve allí doce años. Digamos que soy especialista en cazaros. He visto muchas cosas desde que desperté. Me di cuenta de que el mundo no era de los humanos. La humanidad, de hecho, solo sirve de ganado.
  • No toda.
  • Hay unos pocos, pero este mundo es sobrenatural. Tardé mucho tiempo en aceptarlo. Todos esos de allí, si no hubiera hecho ese pacto, yo mismo los hubiese salvado.

Mientras se desplazaban notaron que la temperatura había descendido y que el viento golpeaba cada vez con más fuerza.

  • ¿Cazarnos? – Preguntó Laura.
  • Si. Soy especialista en buscar, encontrar, destruir y apaciguar cualquier cosa sobrenatural.
  • En la mansión oí hablar de estos seres. – Afirmó Carlos. – Creo que se llaman Cazadores.
  • ¿Mansión?
  • Sí, bueno. Cuando me enteré de que no era humano estaba en una mansión.
  • Sorpréndeme. Seguro que habían más como tú. Yo no tengo nada contra tu raza. Solo tengo rencor hacia los hombres lobo. Desde que dejé de cazar indiscriminadamente cualquier cosa que se me cruzara, he podido encontrar una razón mayor que la venganza. Así que acepto que viváis.
  • Gracias. Aunque te tengo que decir una cosa. Sé que puede resultar algo raro, pero yo no pertenezco a este mundo. No como el resto de los Hexens.
  • No sé nada de tu raza.

Carlos decidió no insistir en el tema, ya que no le estaba tomando en serio, y con motivo. ¿Quién le tomaría en serio algo así?

Ya estaban llegando a la orilla.

  • Nos vemos en la tienda, entonces. – Dijo el Hexen.
  • Id con cuidado. Esa carga es muy importante.
  • Tranquilo. Lo haremos.

Llegaron sobre las cinco y cuarto de la noche a la tienda. La misión había durado algo más de dos horas. Por el camino sospecharon de todos los transeúntes con los que se toparon. Incluso presenciaron una pelea en la que destrozaron a un hombre. Ignoraron el auxilio de esa persona ya que de ellos dependían la vida de más personas.

Al entrar les recibió Juno.

  • ¿Cómo estáis? ¿Cómo ha ido todo? ¿Dónde está la carga?
  • Los llevo.
  • Bien, venid.

Fueron a una pequeña sala.

  • Avisaré a Urajara. ¡Urajara! – Gritó.
  • ¡¿Qué?! – Se escuchó.
  • ¡Están aquí! ¿Ha pasado algo? ¿Estáis todos bien?
  • Saltaron las alarmas y utilicé un poco mi poder. Salvo por eso todo bien. Los ejecutores se han quedado en el barco.
  • No pasa nada. Lo importante es que tenemos la carga. ¿Dónde están?

Carlos abrió un portal a su dimensión interior. Parecía un espejo formado en el aire. De él comenzaron a salir las personas que habían rescatado. Seguían estando inconscientes. En medio del proceso llegó Urajara.

  • Interesante poder. Qué raro. ¿Por qué no está rompiendo la Celosía?

Mientras el Hexen iba sacando a personas, el mago comenzó a tocar el portal con un bastón. Después se quedó pensativo. Las dos chicas ayudaban colocando los cuerpos en el suelo. En un momento, Juno metió la cabeza dentro y al sacarla dijo:

  • Menuda tienes montada aquí dentro. Deberías limpiar un poco.
  • Oye. Estás hablando de mi alma.
  • Oh. Este tipo me suena. – Dijo de repente el mago al sacar al otro Hexen. – A veces estaba en el parque, ¿verdad?
  • Si. Es un compañero mío de clase. Lo más extraño del tema es que por alguna extraña razón establecí un vinculo empático con él.
  • Parece que todos están bien. Juno, prepara unas camas. Los tendremos aquí un tiempo.

La dependienta trajo siete camas hinchables y las preparó. Al acabar, Urajara los examinó.

  • Están inconscientes y muy drogados. Tardarán un tiempo en despertar. Parece que están en buen estado. Muy bien, muy bien. Me alegro de que estéis bien y que hayáis completado la misión. Esto me reportará grandes beneficios. Pero, dado que la misión, en realidad, ha sido un fracaso, vamos a tener que replantear nuestra situación. Esto no es algo que os afecte, pero a lo mejor requeriremos que estés un tiempo aquí, Carlos.
  • Bueno, en breve acabaré la universidad. Aunque habían ciertos preparativos que quería hacer.
  • Bueno, bueno. Tu jornada no aumentará mucho. Solo un par de horas al día. No te preocupes. También influirá en tu sueldo.
  • Vale, gracias.
  • Te lo has ganado. Lo contaremos como horas extras. Me he enterado que tienes una responsabilidad como padre.
  • Si. Cada vez tengo más responsabilidades.
  • Bueno, si necesitas algo podemos hablarlo. Hacer este tipo de misiones comportan al final un beneficio. Como esta vez nuestros intereses eran comunes y no te has unido aún a los Ejecutores, te daremos un pequeño porcentaje de lo que vayamos a ganar. Pero también tendrá un pequeño porcentaje de implicación en la empresa.
  • ¿A qué te refieres?
  • Si aceptas ese dinero, deberás posicionarte.
  • ¿Posicionarme?
  • Nosotros, en realidad, lo que hacemos en comerciar con la información. También hacemos misiones para ciertos grupos. Es posible que en alguna misión tengas que enfrentarte a tu propia estirpe.
  • Nosotros tenemos unas leyes bastante sagradas. Podemos enfrentarnos, pero no podemos matarnos. Aunque hay alguno que le tengo ganas.
  • No, no, no. No estoy hablando de matar. Las prioridades existen. Siempre puedes decir no formar parte. Pero si en una misión se comprometen cosas personales, lo importante es la misión. ¿Lo entiendes?
  • Si. Lo tendré que consultar con mi novia, ya que hay varias cosas que teníamos pensado hacer. Además, ya te dije que yo pertenezco a un gremio. No sé cómo afecta eso.
  • Los Heraldos de la Tempestad, ¿verdad?
  • Si.
  • Últimamente ha habido mucha gente que ha querido formar parte de ese grupo. ¿Desde cuanto hace que estás con ellos?
  • Un año.
  • Consúltalo. Probablemente, Francine querrá escuchar de lo que tengo que hablar.

Carlos estaba sorprendido por las palabras de su jefe. Por la forma de expresarse, algo le decía que sabía bastantes cosas, incluso puede que lo que estaba ocurriendo en el gremio.

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