No humano 2

  • Ella quiere conocer a la reina de los Inviernos. Así que podría decírtelo el domingo.
  • Pensaba que eras tú. Pero bueno. Si Francine quiere hablar con ella perfecto. Serías tú el intermediario.
  • Hace seis meses que perdí el contacto con ellos, al igual que Francine. No sabemos nada de lo que está ocurriendo en el Ensueño.
  • Qué extraño para un Changeling.
  • Si, y la culpa ha sido mía. Me metí en un problema y hubo que separarse. También tiene que ver con su embarazo. Acercarse mucho al Ensueño puede afectar al feto.
  • Entonces es ella quien ha querido aislarse. Te recomiendo que tenga cuidado al acercarse. La reina de los Inviernos puede afectar a los fetos.
  • Va a hacer lo que le dé la gana. Da igual lo que le diga.
  • Está bien. Estas personas se quedarán aquí. – Dijo señalando a los rescatados. – Nosotros las cuidaremos.

Se despidieron dejando a los prisioneros al cargo de Urajara, tal y como les habían indicado. Juno les acompañó a la puerta a los dos hermanos.

  • Buen trabajo.
  • Se pondrán bien, ¿no? – Preguntó Laura.
  • Si solo están drogados estarán así unas horas y ya está. – Le respondió su hermano.
  • Quiero quedarme. Quiero verla despertar. Por favor.
  • Tendrás que tranquilizarte un poco. No seas tan impaciente.
  • Tranquila. Podéis descansar en paz. Ella estará bien. Te lo prometo. Carlos, no entiendo qué pasa con Francine, pero si Urajara dice que no venga … A la reina de los Inviernos no le gustan los Changelings.
  • ¿Y eso? Qué raro que no le gusten.
  • Ella no es exactamente un Changeling.
  • Pero si es del Ensueño Profundo.
  • Ya hablaremos de esto.

Se despidieron y se fueron a su casa. La hermana estaba muy alterada por la misión y no cesaba de hablar. Hablaron sobre lo que encontraron en el barco y sobre suposiciones respecto a lo que no llegaron a ver. En casa estaban todos dormidos, pero Francine se despertó guiada por la curiosidad. Por desgracia no podían contarle lo sucedido por un juramento que hicieron. Estuvieron hablando hasta que les venció el sueño.

A la mañana siguiente Carlos miró el calendario y vio que era viernes. Faltaban dos días para la visita de la reina y ello le intranquilizaba un poco. Ya era casi mediodía y alarmado, se preparó deprisa para ir a la universidad puesto que estaba perdiendo clases.

  • ¿Dónde vas tan rápido? – Le preguntó su madre.
  • A la uni.
  • No crees que deberías descansar hoy.
  • ¿Por?
  • Esta noche has llegado muy tarde.
  • Ya he faltado mucho. Si descanso más … no sé si podré aprobar. Los exámenes están a la vuelta de la esquina.

Estaba realmente cansado, pero había perdido mucho tiempo en la prisión espacial y debía recuperarse rápidamente. Llegó por los pelos para poder aprovechar las últimas dos clases.

  • Buenas horas señor Carlos. – Le recriminó el profesor Mere.
  • Buenas.
  • Buenos días Carlos. – Saludaron todos los alumnos al unísono.
  • ¿No crees que te estás pasando un poco?
  • ¿Pasándome? ¿De qué estás hablando? Eres tú el que deberías estar ahí también, y no estás. Los exámenes están al caer.
  • He estado muy ocupado.
  • Ocupa tu asiento y compórtate como uno más.

Las siguientes dos horas fueron las más aburridas de su vida. Se encontraba muy cansado y le constaba atender. Que sus compañeros se comportasen como zombis tampoco ayudaba. En el pasillo todos seguían un orden estricto. Andaban en fila india sin correr como autómatas.

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