No humano 2

  • Esto es lo que está escogiendo Urajara y Juno para sus experimentos. Por cierto, ¿cómo has apilado todo esto?
  • La mayoría la he tenido que meter dentro de mi dimensión interior.
  • Pues celebro que esté todo bien. Nos vemos.
  • Cabrón. ¿Ahora huyes?
  • Solo he venido a controlar que el cargamento haya llegado.
  • ¿Y qué hago yo? Que dentro de unas horas tengo que volver a entrar a trabajar. No me vais a dejar ni dormir.
  • No lo sé. Déjalo en el tejado.
  • ¿Cierro la tienda?
  • Si. Ciérrala. Esto de tu dimensión interior, ¿qué es exactamente? Es un poco raro.
  • Es otro reino. – La conversación continuó después de que cerrasen la tienda y fuesen hacia el metro. – Te diré lo que le dije a Juno. Lo que me explicaron es que todos los seres vivos tienen una especie de reino dentro. La diferencia es que yo puedo acceder a él.
  • Nunca lo había escuchado.
  • ¿Sabes que dicen que cada persona es un universo? Es algo por el estilo.
  • Interesante. Nos fue muy útil. Has sido un buen fichaje.
  • Gracias. Supongo que si me voy a implicar más, hay ciertas cosas de mi vida que deberíais saber.
  • No hace falta. Con que estés a nuestro lado … confiamos en los otros. Todos nosotros tenemos un pasado. Con los años ha pasado mucha gente que ha fallecido o se ha ido. Cada uno ha tenido su vida. No hace falta confesiones de nada. Eres uno más de la manada. Pero eso sí. El líder soy yo.
  • Pensaba que era Urajara.
  • Bueno, el digamos que fija las misiones.
  • Y después de él pensaba que era Jack.
  • ¿Por qué piensas que él era el líder?
  • Porque es bastante más comunicativo y es un rasgo que tendría que tener un buen líder. Míralo de esta forma. El artillero de un ejército no suele ser el líder.
  • Me estás tocando las narices desde el principio. Te vas a callar la boca.
  • A mí me es igual quién es el líder.
  • ¿Cómo están tus amigos?
  • Silvia parece estar bien. Con el otro quería hablar y no he podido.
  • Según dice era uno de los tuyos.
  • Tengo muchas preguntas que hacerle.
  • Estuvimos en su casa. Puedes ir a verlo.
  • Sí. Iré mañana por la tarde.

Esa noche descansó las pocas horas que le habían dejado. A la mañana siguiente era el primero en llegar y se quedó esperando a que apareciese alguien. La primera en presentarse fue Juno.

  • A buenas horas. – Le recriminó Carlos.
  • Buenos días.
  • Vais a necesitar comprar una tienda mucho más grande.
  • Allí no parecía que fueran tantas.
  • Pues esto solo es una décima parte.
  • Déjame ver.

Estuvo un rato paseándose por la tienda y revisando las cajas. De vez en cuando lanzaba una queja y después se volvía a tranquilizar. Mientras realizaba la inspección, Carlos alimentó a las trillizas. Muchas de las cajas las había puesto en la misma celda, por lo que la tarea se hizo más complicada.

  • No es bueno que estén muchos días sin comer. – Dijo Juno dándose cuenta de que el día anterior Carlos no las había alimentado. – Empiezan a volverse como antes y eso es malo. A Urajara le costó la vida mantenerlas. Si se escaparan montarían un caos y probablemente nuestro jefe estaría en grabes problemas. ¿Está todo aquí? – Preguntó abriendo una caja.
  • La mayoría está dentro de mi dimensión interior.
  • Pues abre. Tengo que verlo.

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