No humano 2

  • ¿Qué te parece? ¿Te gusta?
  • ¿Quieres la verdad?
  • O, vamos. Son unos colores muy vivos. Aquí está el rosa, el azul , el fucsia, el blanco, el amarillo…
  • Yo de gusto de colores no tengo mucho. Solo de música.
  • La música y los colores son muy parecidos. Comparten algunas tonalidades similares.
  • ¿Y cuál sería la tonalidad del Heavy Metal?
  • En realidad es como si fuera un dibujo. Se podría definir como un gran conjunto de colores. Esta moqueta en cambio invita a la calma. Sería como una música serena.

El Hexen miró a la alfombra. Era horrible.

  • Muchas gracias por tu ayuda. – Cogió un libro y se puso a escribir. – ¿Entonces mañana querrás hablar con la reina del Invierno?
  • Curiosidad tengo.
  • No tendremos mucho tiempo, así que ve un poco rápido.
  • ¿Cuál de los Heraldos vas a traer?
  • Yo pensaba que tú eras un Heraldo.
  • Me había hecho ilusiones de poder ver alguno de mis compañeros. – Suspiró. Encima que era la petición de la reina y que no le habían informado de que sería él, ahora le metía prisa.
  • ¿Entonces qué problema hay?
  • Ese. – Dijo reafirmando lo obvio. Que me había hecho ilusiones de poder ver a alguno de mis compañeros.
  • Por desgracia tus compañeros están demasiado lejos de aquí.
  • Hablaré con ella. – Volvió a suspirar.  – A ver qué tripa se le ha roto.
  • Por cierto. Sé que Francine es una de las fundadoras.
  • Sí. Eso me dijo. Veo que si que se os da bien la información.
  • Sí. Hemos hablado con mucha gente. Vuestro gremio se ha hecho famoso últimamente. Se ha hecho muy popular. ¿Al final va a venir?
  • No le he dicho nada.
  • Si viene prepararé unas galletas.
  • Lo descubriremos en el último momento si viene o no. Es bastante impetuosa. Bueno, como todos los changelings.

Al acabar su turno se dirigió a la casa de Jordi. Quería saber cómo se encontraba y como había llegado a esa situación. Una cosa era secuestrar humanos, pero le parecía muy extraño el secuestro de Hexens.

Le abrió su novia, quien ya por el interfono parecía preocupada. Mientras subía en el ascensor vio que alguien había escrito en el espejo la palabra “Odio”. En el piso había más personas a las que nunca había visto. Dentro estaba todo patas arriba.

  • Hola. ¿Ya está mejor? – Le preguntó a la novia.
  • Está borracho. Pero está mejor.
  • ¿Puedo verlo?
  • Sí. Adelante.

En la habitación habían más desconocidos. Todos poseían apariencias de anti sistemas, punkis, vagabundos, …

  • ¿Dónde te dejo esto? – Preguntó uno que llevaba una caja.
  • Donde te dé la puta gana. – Respondió el joven borracho. Estaba tumbado en la cama y bebiendo una botella.
  • Estaban muy preocupados por ti como para que ahora te emborraches. – Le recriminó Carlos. – Tendrías que celebrar una fiesta.
  • ¿Una fiesta? Mira lo que me han hecho esos hijos de puta. Toda esta gente me está ayudando a limpiar el piso. Nunca mejor dicho.
  • Venga, venga. Esto no es nada.
  • Que vas a saber. Estoy aquí de milagro. No sé como llegué al hospital. Te juro que me hubiera muerto.
  • ¿No te acuerdas de nada?
  • Estaba a una cama atado. Sé que me dispararon y recuerdo tu cara. Luego recuerdo la ambulancia y perdí la conciencia. Me desperté atado en una cama.
  • Supongo que los últimos días no han sido muy buenos para ti.
  • Qué más da. Si hay algo por aquí que te interese dímelo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*