No humano 2

  • ¿Y qué? No me refiero a eso. Me refiero a algo mucho más gordo.
  • ¿Gordo? ¿Crees que nosotros fuimos los responsables de todas esas muertes?
  • No me refiero a eso. No sé quién es el responsable de esas muertes, aunque si tenemos que echar la culpa a alguien… El primer contacto que tuve con el clan Yato es a este persiguiéndome para asesinarme.
  • Pues claro que sí, joder. Supongo que tenían grandes preguntas para ti.
  • ¿Sí? Preguntas de las que no tenía ni idea. Joder, si todavía era humano cuando me persiguieron.
  • No sé de qué cojones de estirpe eres, pero no te creas que las leyes se siguen muy a menudo.
  • Lo sé, – Le dio un sorbo a la cerveza. – pero no es a eso a lo que me refiero. Sé que el clan Yato cuenta con seres alienígenas.
  • Sí, claro, porque somos el clan más pequeño. Necesitamos gente de nuestro lado.
  • No es por eso. – Se estaba comenzando a impacientar. Jorge no parecía querer escucharle a pesar de haberle salvado ya dos veces la vida. – No me haréis creer que estos seres alienígenas no os han explicado lo que está por venir.
  • Atacar el eslabón más débil, ¿verdad? De eso se trata.

Suspiró Carlos.

  • ¿En serio que no sabes nada? ¿En serio que te han estado ocultando toda la información? Bueno, ¿qué me puedo esperar? A mí también me la han estado ocultando.
  • Mira tío. Soy así, ¿vale? Si no te gusto …
  • La verdad es que por alguna extraña razón he creado un vinculo empático contigo. No sé qué cojones significa. Supongo que es porque nuestra forma de pensar es bastante parecida.
  • ¿Tú? ¿Igual que yo? Mírate tío. Mírame a mí. ¿Tú igual que yo? Soy un perro de la calle tío. Voy por la puta calle y … No sé tío. Y tú … Seguro que has estado en casa toda tu vida.
  • Salvo el último año, sí.
  • Se te ve un niño bueno de una buena familia. Yo he tenido que traficar desde los seis años y estoy de papeles hasta los cojones.
  • Si quieres seguir llorando tu desgracia, por mí vale. – Se le acabó la paciencia.

Jorge se levantó de la cama. Le había sentado mal las palabras de Carlos y fue a darle un puñetazo. Dándose cuenta de las intenciones Carlos decidió dejarse golpear. El golpe fue bastante contundente, pero la resistencia del otro era excepcional y pudo soportarlo bastante bien.

  • ¡Jorge para ya! – Le increpó su novia interpusiendose entre los dos.
  • Apártate. – Le dijo Carlos. – Este me lo merecía.

Varios de los amigos de Jorge entraron en la habitación para calmar la situación.

  • Te ha estado buscando, vale Jorge.
  • ¡A mí que me importa! ¡Al de aquí puta!- gritaba completamente furioso. Las palabras que le habían dicho le alteraron bastante.
  • ¡Siempre estás igual!
  • ¡Vete a la mierda!

Después de gritarse un rato salió de la habitación muy enfadado. Algunos de sus amigos le siguieron de cerca con la intención de calmarlo.

  • Si algún día quiere hablar, – Le dijo Carlos a la novia. – tú ya sabes dónde me puede encontrar.
  • Joder, ¿otra vez? – Se quejaba otra amiga. – Se comporta como un puto crio.
  • Vale ya Ester.
  • Puedo entenderlo. Lo ha pasado mal toda su vida.
  • No es eso. Es que está …
  • Va taja. En realidad no es así.

Desde fue se escuchaba como no dejaba de despotricar.

  • Supongo que es un mal momento. – Dijo Carlos sintiendo que él era el problema.

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