Prisión Infierno

Círculo 1: La araña griega

Nada más entrar por la puerta encontraron un largo pasillo que descendía. Este pasillo no tenía escalones, sino que era una rampa no demasiado abrupta.

  • No encontramos en el limbo. – Dijo Antonio. – Entre círculo y círculo hay un pasillo como este, en el que los guardianes no pueden acceder. Es una pequeña área de descanso, un oasis, en el infierno.

Hasta ahora no se había fijado, pero dentro de los muros había varias lámparas que iluminaban el pasillo, aunque no demasiado. Era una zona de penumbra en la que se podía ver lo suficiente para ver bien el camino y no tropezarse e incluso permitía identificar objetos.

Al llegar a la mitad del pasillo Antonio dejó su mochila y les dijo.

  • Ahora no es un buen momento para entrar en el círculo.

Los otros le miraron extrañados, pero Eric, inconsciente del peligro le soltó.

  • Quiero salir de aquí cuanto antes. Si tú eres tan cobarde como para quedarte aquí, peor para ti, ya se lo diré a mi padre.
  • Si cruzas la puerta morirás. – Avisó Antonio.
  • Pues tendrás que seguirme y protegerme si quieres cobrar la recompensa.
  • Tu padre me contrató para sacarte de aquí vivo, pero no dijo nada de en qué condiciones. Si sigues por este camino no dudaré en arrancarte las piernas. Soy suficientemente capaz de ello y de después sacarte a rastras de aquí.

La amenaza funciono y Eric se sentó frente al resto del grupo.

  • ¿Y a que esperamos? – Preguntó extrañada Laura.
  • Tendremos más posibilidades si entra más gente y no solo nosotros. Esperaremos a que un grupo, no tiene por qué ser muy grande, pase por aquí. Entonces les seguiremos y los utilizaremos de escudo. – Las palabras de Antonio no habían causado un buen efecto en Laura pero el continuo. – Antes de cruzar al siguiente nivel es mejor que os cuente lo que nos vamos a encontrar. El guardián del primer círculo se le conoce como la araña griega. Es un gigante griego de dos metros veinte de alto. Era un pescador que fue despedido durante la fuerte crisis de Grecia. Paso una época de hambruna, pero no tardó en descubrir que podía sobrevivir comiendo carne humana, desde entonces se convirtió en un caníbal. Se le puso el mote de araña por su extraño método de caza. Cerca de su vivienda hay varios hilos que al tropezar con ellos activaban trampas mortales. Su estrategia favorita es presentarse enfrente de sus víctimas y asustarlas para que corran hacía su telaraña de trampas. Su arma preferida es una pesada ancla con cadena incluida y su capacidad para lanzarla le permitiría participar en los juegos olímpicos como lanzador de pesas. Hay que tener cuidado, pues aunque no lo veamos, probablemente todo el circulo este lleno de trampas.

La cara de sus acompañantes empalideció cuando escuchó la descripción del caníbal.

  • Cuando entremos en el circulo, debemos ir bastante despacio y vigilando donde ponemos los pies. Si vemos a la araña no correr, pues es una muerte espantosa más que segura, pero preparaos por si lanza su ancla para esquivarla. Por suerte no tiene demasiada buena puntería, pero un simple roce con ella te puede romper algún hueso.

Al cabo de unas horas Bianca empezó a ponerse nerviosa.

  • ¿Y para hacer nuestras necesidades?
  • Lamento decir que en el Limbo no hay servicios ni nada por el estilo. En alguno de los círculos si que hay, aunque no en todos y siempre es peligroso su acceso. – Contestó Antonio.

Como parecía que Bianca tenía dudas Marc y Eric se ofrecieron a taparla para que Antonio no la viese orinar, hecho que provocó bastante enfado por parte de Bianca.

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